¿Los hijos de padres obesos serán obesos?


Los hijos o las hijas cuyos padres han sufrido sobrepeso u obesidad mórbida tienen una pre-disposición genética para fácilmente llegar a sufrir de sobrepeso u obesidad.

Pero si éstos desde muy tempranas edades son educados con hábitos de vida saludables, principalmente en cuanto a la alimentación, y los mismos se mantienen durante el resto de la vida, no tendrán problema alguno con las acumulaciones excesivas de grasa adiposa y/o visceral (alrededor de los órganos).

Lo que sucede, es que lamentablemente los padres han adquirido malos hábitos alimentarios, mismos que son inculcados a sus hijos e hijas en la mayoría de los casos, y por ende éstos sufrirán inevitablemente de sobrepeso u obesidad, pero No porque sea algo pre-destinado.

De ahí que fácilmente si un padre o una madre se concienciaran de su situación para evitar que sus hijos e hijas sufran de estos males (porque la obesidad puede ser en muchos casos fatal), es posible lograrlo inculcando ciertos hábitos alimentarios sanos que explicaré a continuación.

Cabe aclarar que cuando digo hábitos sanos, no quiero decir que tendrán que hacer dietas brutalmente estrictas ni eliminar una gran cantidad de alimentos que se cree erróneamente que son "malos".

Hábitos de vida a tener en cuenta para evitar la obesidad infantil


1. NUNCA se debe acostumbrar a los niños y niñas dejar de comer para evitar ganar peso en exceso, ni mucho menos dejar de comer los tan importantes y necesarios carbohidratos (glúcidos) complejos como el arroz, las patatas, la pasta y otros derivados del trigo, porque éstos aportan la tan importante y necesaria glucosa (además de otros nutrientes) de manera lenta y constante para proporcionar de la misma manera la energía necesaria para que los infantes, niños o adolescentes puedan desempeñar sus actividades cotidianas y extracurriculares en óptimas condiciones.

Con ésto, además, se evita que los niños sufran de hipo o hiperglucemia.

Se debe enseñar a los niños desde muy pequeños a moderar las porciones de los alimentos, nunca exagerar y nunca reducirlas mucho. Pero claro, esta recomendación va de la mano con las siguientes.

Quiero recordar que se está hablando de niños y niñas con predisposición genética para desarrollar cuadros de sobre peso y posterior obesidad.

2. Si se quiere evitar que los niños ganen peso graso de manera excesiva (lo cual ocasiona que se vayan creando más adipocitos hasta determinada edad), se deberán eliminar por completo o casi que al 100% los carbohidratos simples de bajo valor nutricional y alto contenido calórico como las golosinas, pasteles, postres, helados, gaseosas, salsas, que es lo que muchos conocen como "mecato".

Este tipo de alimentos solamente se encargan de aportar grandes cantidades de grasas saturadas y glucosa de una manera muy rápida (por ésta estar en enlaces muy simples) ocasionando alzas anormales en los niveles glucémicos de la sangre, posiblemente ocasionando hiperglucemia.

Y si además se eliminan los carbohidratos complejos o se merma mucho su consumo, se puede ocasionar no solo hiperglucemia, sino también pequeños cuadros de hipoglucemia.

Además, ese aporte de grasas saturadas y de glucosa en altas concentraciones y de fácil absorción, en su mayoría, serán convertidos en ácidos grasos para su posterior almacenamiento en el tejido adiposo.

Lo anterior es clave para evitar que los niños creen muchos adipocitos (células del tejido adiposo que almacenan las grasas) desde edades tempranas, mismos que proliferan cuando hay aportes excesivos y de rápida absorción de los nutrientes macro ya mencionados.



3. Dejar de lado la idea de que un niño más gordito o "robustico" es un niño más saludable.

Siempre y cuando un niño lleve una dieta saludable y balanceada (balanceada No significa comer de todo en porciones moderadas), consumiendo una buena variedad de frutas, vegetales, fuentes de proteína (aunque tratando de evitar la leche de vaca en edades muy tempranas), de carbohidratos complejos, y evitando de la dieta solamente los carbohidratos simples de bajo valor nutricinoal y alto contenido calórico mencionados en el punto anterior, los niños y niñas van a estar perfectamente sanos, en óptimas condiciones y sin unas acumulaciones excesivas de grasa que les dan ese aspectos "robusto", principalmente por el aumento de talla en su zona abdominal.

Ya cuando los niños practican algún tipo de deporte o juegan mucho tiempo con sus amigos y amigas, es bueno aumentar el consumo de las porciones de alimentos, exceptuando los "malos" ya mencionados (carbos simples con bajo valor nutricional y alto contenido calórico).

4. Cada comida importante debería estar compuesta de una porción de carbohidrato complejo, una de proteína y una ensalada vegetal.

Se debe tratar de no darle a los niños desayunos, almuerzos o cenas muy cargadas, y mejor dividir esas grandes porciones en medias porciones, para que así el niño o la niña eviten "ganar" grandes acumulaciones de grasa por consumo excesivo de alimentos por unidad de tiempo, convirtiéndolas mejor en dos desayunos, dos almuerzos y dos cenas en cantidades moderadas.

Se engorda (se acumula grasa) cuando se consume mucho de una sola, llenando a tope los almacenes de glucógeno hepáticos y musculares esqueléticos de los niños, no quedando de otra en su mayoría que irse al tejido adiposo.

Recordemos que estamos hablando de niños y niñas con predisposición genética para desarrollar cuadros de sobre peso y posterior obesidad.



5. Evitar enseñar a los niños que los alimentos sólidos se deben bajar con líquidos (sin importar que solamente sea agua), cuando la acción de remojar debe ser siempre exclusiva de la saliva, misma que contiene enzimas.

De ahí que el proceso digestivo comienza en la boca.

También se debe evitar consumir alimentos juntos con los alimentos sólidos o justo después de consumirlos, para No alterar el pH gástrico ni la temperatura del estómago, para evitar alterar la composición de algunas enzimas digestivas, y así optimizar el proceso digestivo y, por supuesto, la absorción de nutrientes.

Tampoco es recomendado que se acompañen comidas grandes con frutas tanto por el aporte de azúcares simples que éstas brindan (la fructosa termina convirtiéndose en glucosa en las células epiteliales del intestino delgado), y por la fibra insoluble que al haber algo justo antes para ser digerido, no llegará rápidamente a su destino (intestinos), quedándose mucho tiempo en el estómago generando molestias de tipo gastrointestinal (flatulencias, llenura, etc.).

Entonces, se debe enseñar a los niños que los líquidos o frutas se deben consumir alrededor de 20-30 minutos antes de una comida "grande", y 60-90 minutos después de consumirlas.

NOTA: la única verdadera participación genética en cuanto a que los hijos de padres obesos puedan resultar obesos, es cuando el niño o la niña resulta con algún problema, alteración o perturbación de la glándula tiroides o tiroidea.

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